De patrullera a defensora de derechos humanos: la valduparense que lleva 30 años con el uniforme puesto

 

No es un nombre de cuento. Es una historia real de vocación. Blanca Nieves Arzuaga es valduparense, policía y mujer. Hace 30 años decidió vestir el verde oliva para no quitárselo más.

Era 1996 cuando cruzó por primera vez las puertas de la Escuela Gonzalo Jiménez de Quesada como integrante del curso 003 de patrulleros. Llegó siendo patrullera y con el tiempo, a pulso de disciplina y compromiso, se convirtió en Subcomisario.

Hoy no porta solo insignias. Porta historias. Desde la jefatura del Grupo de Derechos Humanos del Departamento de Policía Cesar, su labor ya no es solo perseguir el delito, sino algo más difícil y humano: escuchar, acompañar y garantizar que cada voz, especialmente la de las comunidades étnicas y vulnerables del Cesar, sea respetada.

Dicen sus compañeros que entendió hace mucho que ser policía no es solo imponer autoridad, sino generar confianza. Que la diversidad no es un obstáculo, sino la base para construir paz.

En el Día de la Mujer Policía, su trayectoria resume la de cientos de mujeres que abrieron camino en una institución históricamente de hombres. Con sensibilidad y firmeza, con vocación y profesionalismo.

Treinta años después, Blanca Nieves sigue en el territorio. La misma mujer que hace tres décadas juró servir a la patria, hoy sigue demostrando que proteger la vida y la dignidad humana es la forma más pura de servir a Colombia.