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El escritor, periodista y conferencista Alberto Lineros sorprendió en redes con un cambio de imagen. “Terminé cediendo. Algunos me pedían

Más de 40 vocales de control de Sucre, Córdoba y Bolívar se reunieron en Sincelejo durante el V Encuentro Regional de Vocales de Control del Caribe: Juntos encendemos un futuro sostenible, liderado por Afinia, filial del Grupo EPM. Durante dos días, líderes comunitarios y representantes de la empresa unieron esfuerzos para analizar los retos del sector eléctrico y definir acciones conjuntas frente al Fenómeno de El Niño, que amenaza con ser fuerte y prolongado en la región. Al cierre del encuentro, Ricardo Arango, gerente general de Afinia, aseguró que este espacio fue clave para escuchar de primera mano cómo los vocales perciben las necesidades de sus comunidades y los desafíos que enfrentan. Señaló que los vocales son un puente legítimo para llevar información relevante a los territorios y reiteró que toda la comunidad debe aportar para sobrellevar el Fenómeno de El Niño. «Entre todos somos más fuertes que el Fenómeno de El Niño. Estamos estrechando nuestras relaciones y queremos continuar el trabajo conjunto con las comunidades a través de ellos», afirmó. En la misma línea, Jaime de la Cruz, miembro de la Junta Directiva de Afinia, destacó que, si no se conoce lo que ocurre en las comunidades, no será posible resolver sus problemas ni contribuir a mejorar su calidad de vida. Recalcó que la energía es fundamental para el desarrollo social, comunitario y económico, y que este tipo de encuentros permite fortalecer la relación entre Afinia y las comunidades. Los vocales de control valoraron el encuentro como un espacio de formación y articulación. Alberto Arroyave, vocal de control de Medellín, calificó como muy importante la invitación para analizar el panorama del sector eléctrico y los retos que traerá el Fenómeno de El Niño. Asimismo, propuso realizar, junto con funcionarios de Afinia, una gira para fortalecer las capacidades de los vocales e impulsar acciones pedagógicas sobre el uso eficiente de la energía y el cuidado de los servicios públicos. Por su parte, Silvano Zabaleta, vocal de control de La Unión (Sucre), indicó que el encuentro fue muy provechoso porque les brindó herramientas para orientar a los usuarios sobre sus derechos, pero también sobre sus deberes frente al servicio. A su vez, Bertilda Mejía, vocal de control de Planeta Rica (Córdoba), afirmó que el evento permitió fortalecer los conocimientos necesarios para trabajar con las comunidades en la preparación frente al Fenómeno de El Niño. Con este encuentro, Afinia reafirma su compromiso con la participación ciudadana y la pedagogía. A través de su programa «Juntos somos más fuertes que el Fenómeno de El Niño», la compañía continuará promoviendo el uso eficiente de la energía para mitigar el impacto de este fenómeno climático en la región.
El trabajo articulado para promover escenarios rereodeportivos seguros, incluyentes y libres de violencias dejó un importante legado durante los Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026, con el otorgamiento a la capital del Cesar del Sello Violeta, reconocimiento otorgado por el Ministerio del Deporte. Con esta exaltación, la Ciudad de los Santos Reyes se convierte en el primer municipio del país en recibir esta denominación, una distinción que resalta el trabajo conjunto entre el Ministerio del Deporte y la Alcaldía de Valledupar para llevar un mensaje de prevención, respeto e inclusión a cada uno de los escenarios donde se desarrollaron las justas parasuramericanas. A través de la campaña ¡Ombee Que No!, liderada por la gestora social, Milena Serrano Loaiza, se realizaron jornadas de sensibilización dirigidas a deportistas, entrenadores, voluntarios, equipos de apoyo y asistentes, promoviendo el conocimiento de las rutas de atención para las mujeres y fomentando espacios deportivos libres de cualquier tipo de violencia. Para Serrano Loaiza, este reconocimiento representa el resultado de un trabajo comprometido que trascendió los escenarios deportivos: “Nuestra campaña fue muy bonita y efectiva. Hoy más mujeres saben que existen rutas de atención y que las instituciones trabajamos para garantizar sus derechos. Estoy muy agradecida con todo el equipo de trabajo por su compromiso, porque gracias a ello hoy nuestra campaña tiene una mayor visibilidad”. Por su parte, Yelinet Blanco, del área de promoción de Equidad de Género del Viceministerio del Deporte, destacó la disposición de la Administración Municipal para hacer posible esta iniciativa: “Cuando le contamos a la gestora social, Milena Serrano, lo que queríamos desarrollar desde el Ministerio del Deporte durante los Juegos Parasuramericanos, de inmediato nos abrió las puertas para trabajar de manera articulada. Hoy queremos reconocer su gestión y el compromiso de la Alcaldía de Valledupar para llevar un mensaje de prevención y sensibilización a todos los escenarios deportivos”. La entrega del Sello Violeta consolida a Valledupar como un referente nacional en la promoción de entornos deportivos seguros e incluyentes, demostrando que el deporte también puede ser una herramienta para fortalecer la igualdad, el respeto y la protección de los derechos. Desde el gobierno del alcalde Ernesto Orozco Durán continuaremos impulsando estrategias que promuevan la prevención de las violencias basadas en género y la construcción de espacios donde prevalezcan el respeto, la inclusión y la sana convivencia, dejando un legado que trasciende más allá de los Juegos Parasuramericanos.
Como parte de su compromiso social, el Rey Vallenato 2026, José Juan Camilo Guerra “El Morocho”, visitó la Casa del Abuelo en Valledupar para compartir una jornada llena de alegría, música y afecto con los adultos mayores que allí residen. Durante la visita se vivieron momentos de risas, juegos y mucha emoción. Además, el Rey Vallenato entregó kits de aseo y, a través de la música y la conversación, logró brindar un espacio diferente que rompió con la rutina de los abuelos. “Para mí es muy gratificante llegar a la Casa del Abuelo y compartir con ellos. Hoy les trajimos kits de aseo, música y, sobre todo, la oportunidad de salir por un momento de su cotidianidad. Ver sus sonrisas es la mayor recompensa”, expresó José Juan Camilo Guerra “El Morocho”. Esta actividad marca el inicio de una serie de acciones sociales que el Rey Vallenato 2026 desarrollará en diferentes comunidades, con el propósito de aportar un granito de arena a quienes más lo necesitan. “Quiero llegar a muchos más lugares y demostrar que ser Rey Vallenato es mucho más que tocar el acordeón; también significa servir, compartir y dejar una huella positiva en la comunidad”, concluyó.
En desarrollo de operaciones militares, tropas de la *Décima Brigada* del Ejército, en coordinación con la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Policía Nacional, sostuvieron un combate de encuentro contra presuntos integrantes de la estructura _Libardo Vergel_, de las *Autodefensas Conquistadoras de la Sierra*, en zona rural del municipio de *El Copey*. Como resultado fue capturado un presunto integrante de la organización, quien según las autoridades tendría al menos un año en la estructura. En la operación también fueron incautados *un fusil, una escopeta, una pistola, 564 cartuchos de diferentes calibres y 3 radios de comunicación*. Así mismo se decomisó *material de intendencia* que incluye 22 uniformes, 3 chalecos, 8 equipos de campaña, 16 hamacas y 2 brazaletes alusivos al grupo armado. De igual forma, las autoridades incautaron *10 motocicletas y una camioneta* que, al parecer, eran utilizados para la comisión de delitos como extorsiones y secuestros en la zona. El capturado y todo el material fueron puestos a disposición de las autoridades competentes para su judicialización. Con esta acción se afecta de manera significativa las capacidades logísticas, operacionales y de movilidad de esta estructura criminal, y se fortalece la seguridad en el departamento del Cesar, informó el Ejército.
La Caja de Compensación Familiar del Cesar (COMFACESAR), fue reconocida por su labor, que le ha permitido consolidar alianzas que trascienden y generan impacto social en diferentes sectores de la región. En el marco de la celebración del Día del Guardián, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario – INPEC -, otorgó un reconocimiento al Director Administrativo de Comfacesar Frank Montero Villegas, por el compromiso de la Caja de Compensación como aliado estratégico en el fortalecimiento de su talento humano en materia de capacitación, recreación, deporte y educación. Asimismo, por el apoyo a procesos de resocialización de la población privada de la libertad. Con esto, se destaca el trabajo conjunto que se viene desarrollando y se reafirma el propósito de Comfacesar de seguir construyendo bienestar y oportunidades para quienes sirven al país y a sus familias.
La gestora cultural, investigadora y directora de la Fundación Cocha Molina, Julieth Marcela Peraza Torres, fue distinguida con la Mención de Honor «Juan José Nieto Gil», en su máximo grado «Antonia López», uno de los reconocimientos otorgados por la Comisión Legal Afrocolombiana del Congreso de la República de Colombia. La exaltación fue concedida mediante la Resolución de Honores No. 134 de 2026, como reconocimiento a una trayectoria marcada por la defensa del patrimonio cultural, la investigación, la educación, el emprendimiento social y el fortalecimiento de la identidad del Caribe colombiano. El reconocimiento destaca la labor que Julieth Peraza ha desarrollado durante más de una década desde la Fundación Cocha Molina, impulsando procesos de formación artística, preservación del vallenato, investigación académica y programas de transformación social dirigidos a niños, jóvenes y comunidades, promoviendo el acceso a la cultura como herramienta de desarrollo. La resolución también resalta su perfil profesional como especialista en Gerencia Pública, magíster en Gestión Pública y Alta Dirección del Estado, doctoranda en Sociedad y Cultura Caribe, además de su trayectoria como escritora, conferencista y gestora cultural. Entre los aportes que sustentaron esta distinción se encuentran la creación de iniciativas como Huellas del Maestro, el impulso al emprendimiento cultural, la salvaguardia del patrimonio inmaterial, la organización de espacios académicos e internacionales de investigación sobre la música vallenata y su permanente compromiso con la construcción de paz a través de la cultura. Asimismo, el documento reconoce las importantes distinciones nacionales que ha recibido a lo largo de su carrera, entre ellas la Orden de la Democracia «Simón Bolívar» y la Cruz Caballero, resaltando una vida dedicada al servicio, la educación y la promoción del patrimonio cultural colombiano. Con esta exaltación, el Congreso de la República reconoce en Julieth Peraza un referente nacional de liderazgo, excelencia y compromiso social, cuyo trabajo continúa dejando huella en las presentes y futuras generaciones, fortaleciendo la identidad cultural de Colombia desde el arte, la investigación y la educación. “Este reconocimiento no solo honra una trayectoria, sino que reafirma el poder de la cultura para transformar vidas, preservar nuestra memoria y construir un mejor futuro para las nuevas generaciones.
Por: Yarime Lobo Baute En los adentros del alma, el pecho de mi abuela Carmen Cristina Lora Molina no alcanzaba para contener tanta vida; por eso prefería entregarla en los bocados, volverla canto y sembrarla en la tierra. Hoy el calendario marca su día, el de su nacimiento. Y aunque partió en el año 1992, el tiempo físico es una mentira cuando se trata de las matronas eternas. Carmen Lora es un patrimonio entero, una semilla viva que quedó esparcida en su descendencia, esa de la cual orgullosamente desciendo. Ella no se ha ido; sigue habitando cada rincón de mi existencia. Ella nació en Patillal, allá donde las guitarras lloran de puro sentimiento y el viento baja de la Sierra Nevada con un olor sagrado a piedra, a frío y a misterio. Fue a una cuadra de la mítica plaza Alfonso López de Valledupar donde se erigió nuestro universo. Tardé media vida en entender que las paredes y el techo eran solo un ropaje: la verdadera casa siempre fue ella. Su cuerpo era el refugio, sus brazos el zaguán y su pecho el hogar definitivo donde se fraguó todo lo que soy. Heredé sus dichos, que eran leyes de vida dictadas con una gracia infinita; sus leyendas de ríos crecidos que me enseñaron a caminar sin miedo por la oscuridad, y esa bendita terquedad caribeña de no doblegarme ante el dolor, sino de responderle a los golpes con un cántico recio de la provincia. Mi abuelita siempre repetía una frase que se me quedó grabada a fuego en el corazón: “Obras son amores y no buenas razones”. Ese se convirtió en mi lema de vida, una herencia viva de ella. Mi abuela era una costurera de la existencia. Hilvanaba las telas con la misma delicadeza con la que unía los retazos de nuestra historia familiar. Con sus propias manos cosía vestiditos con amor de matrona, prendas sencillas que luego iba a vender en aquel barrio naciente de invasión que alguna vez llamaron «Rojas». Pero su alma conquistadora e intrépida no se quedaba en el comercio; ella señoreaba las dificultades para sembrar conocimiento. Allí mismo, entre las carencias del sector, armó a pulso su propia escuelita. Verla educar a esos niños necesitados, dándose por entero a los demás aun cuando ella misma carecía, fue el máximo deleite de su paso por este mundo y la lección de amor real que me marcó para siempre. Su labor de maestra sigue viva porque nos enseñó con hechos tangibles. Estar a su lado era habitar un templo verde poblado por plantas que crecían solo por el gusto de escucharla, por perros leales, morrocoyos lentos como el tiempo y aves a las que les componía el día con sus melodías. Cómo no recordarla cantándole al gran loro Pepe, con esa complicidad absoluta que flotaba en el aire de la tarde vallenata: “Lorito real, lito de verte, porque soy liberal”. Su sabiduría no venía de los manuales, sino de la observación profunda de la naturaleza y del espíritu humano. Con esa agudeza única que la caracterizaba, solía soltar verdades como templos que se me quedaron grabadas en la piel. Me decía: “Yarime, hasta los árboles en el monte tienen su separación; unos sirven para ser santos y otros para ser carbón”. Con esa sola frase desnudaba el misterio del alma misma, las elecciones profundas y las preferencias de cada ser en este mundo amplio y complejo. Sabía leer la madera de la que estaba hecha cada persona. Y cuando las tareas eran duras o elegíamos caminos difíciles por pura pasión, remataba con picardía: “Sarna con gusto no pica, mi hija, y si pica, no mortifica”. Porque el centro de esa arquitectura espiritual que es mi abuela estaba en su cocina. El laboratorio sagrado de su alquimia. Ver a Carmen Cristina Lora Molina frente a la estufa era presenciar la creación misma de mundos imposibles, descifrando los secretos del universo en la redondez de una arepa de maíz. De ella aprendí a hallarle la magia al calor de las ollas, a ver en cada alimento una obra de arte gastronómica, viva y efímera. Ella me enseñó la premisa más hermosa de la abundancia: que en la cocina nada se pierde y todo se transforma, y que el bocado es infinitamente más delicioso cuando se comparte. Hoy, justo hoy que la vida me sitúa frente al espejo de mis 53 años, me descubro repitiendo ese calco exacto de su esencia: labrando el mismo amor profundo por cada hoja que brota, por cada criatura que respira, hallando en el cuidado de mis animales y de mis plantas el cable a tierra de mi propia existencia. Ella se mudó a mis adentros, con todo su jardín y su vocación a cuestas. Siempre había bocados listos para todo el que cruzaba la puerta; mi abuela los llamaba el batallón Bomboná. Una marea de gente hambrienta de comida y de afecto que encontraba amparo inmediato en su presencia. También preparaba un tinto delicioso y dulzón que repartía con unos panes largos y aplanados, cubiertos de azúcar, que llamábamos “lengua”. Por las tardes, el ritual se convertía en un deleite sagrado: sentarse a mecerse en la terraza esquinera de su hogar, viendo caer el sol vallenato. Mojar esa lengua en el tinto caliente sabía a pura gloria, pero la verdad es que la gloria siempre fue ella. Allí, rodeada del olor a bastimento fresco, me grabó a fuego la única matemática en la que creo: “Donde come uno, comen dos, Yarime”. En su mesa la escasez se rendía ante la generosidad; el hacer de sus manos era la epifanía del dar. Esa cocina vive intacta en mí, la llevo puesta en cada latido. La llamaron Carmen Cristina en honor a la Virgen del Carmen, la de los milagros de nuestro pueblo. Y hoy, en su día, con el peso de los años transcurridos desde su partida y la ligereza del alma, entiendo de dónde viene mi fuerza. La vida me […]
Más de 36 grados de temperatura, la brisa que descendía de la Sierra Nevada de Santa Marta y el calor de los aficionados en las graderías, marcaron el cierre del para tiro con arco en los Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026. Durante cuatro días, el Estadio Armando Maestre Pavajeau fue escenario de una competencia que reunió a 71 para atletas de Suramérica, quienes protagonizaron intensas jornadas deportivas en una de las disciplinas con mayor exigencia técnica y precisión del programa. En total se entregaron 39 medallas, correspondientes a 13 pruebas —siete individuales y seis por equipos—, en las que quedaron reflejados el crecimiento del para tiro con arco suramericano y el alto nivel competitivo de sus delegaciones. El representativo de Brasil finalizó en lo más alto del medallero de la disciplina al conquistar 13 preseas: seis de oro, cuatro de plata y tres de bronce. Colombia ocupó el segundo lugar con 12 medallas, producto de seis oros, dos platas y cuatro bronces, mientras que Ecuador cerró el podio general con cuatro metales. Perú, Venezuela, Chile y Argentina también sumaron títulos y podios, demostrando el crecimiento deportivo que caracterizó a Valledupar 2026. Entre las actuaciones más destacadas estuvo la de Colombia en las modalidades por equipos, donde obtuvo los títulos en Equipo Mixto Recurvo, Equipo Masculino Recurvo y Equipo Mixto Compuesto, además del oro y la plata en la prueba individual de Para Recurvo Masculino, siendo una de sus mejores presentaciones en esta disciplina. Brasil, por su parte, mostró su fortaleza en las categorías individuales W1 y Para Compuesto femenino, además de sumar victorias en competencias por equipos que le permitieron asegurar el primer lugar de la clasificación general. Grandes escenas de superación, valentía y perseverancia, marcaron la competencia del para tiro con arco, que encontró en la capital del Cesar un escenario deportivo con las condiciones para un desarrollo competitivo al más alto nivel. Con la clausura de esta disciplina, los Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026 continúan consolidando a la sede como Ciudad de Eventos, capaz de responder a los estándares del deporte internacional, gracias al trabajo articulado de la organización, los jueces, voluntarios, personal técnico y de apoyo, quienes hicieron posible una competencia que reunió a los mejores exponentes de la rama y fortaleció el legado del deporte paralímpico en Suramérica.
Lo que hace unos meses era una petición urgente de las familias que viven a orillas del río Guatapurí, hoy se traduce en obras. La Gobernación del Cesar, de la mano con Corpocesar, ejecuta intervenciones hidráulicas para reducir el riesgo de inundaciones y erosión en la margen derecha del afluente. La gobernadora *Elvia Milena Sanjuan* supervisó los avances del proyecto, que beneficiará directamente a los sectores *Nueve de Marzo, San Juan, Villa Castro* y a la vereda *Los Parceleros*. La intervención contempla *1.438 metros lineales de obras de protección* con estructuras diseñadas para controlar la erosión y mitigar el riesgo de desbordamientos. Actualmente el proyecto registra un *75% de avance*, superando el 62% que estaba previsto para esta etapa. “Así seguimos, sin detener la marcha, brindando tranquilidad a nuestras comunidades”, señaló la mandataria durante la visita. Con estas obras, la administración departamental busca dar respuesta estructural a una problemática histórica y proteger a las familias que habitan en zonas vulnerables del río Guatapurí.
Afinia anunció la designación de *Jaime de la Cruz Zubiría* como nuevo miembro de su Junta Directiva, en una decisión con la que la empresa busca consolidar su gobierno corporativo y seguir impulsando la sostenibilidad y el desarrollo del Caribe colombiano. De la Cruz cuenta con más de cinco décadas de experiencia en los sectores de telecomunicaciones, infraestructura, servicios y desarrollo empresarial. A lo largo de su trayectoria ha liderado organizaciones como la Fundación Círculo de Obreros de San Pedro Claver, la Sociedad Portuaria Regional de Cartagena, Tele Cartagena, Banco de Colombia, Conastil y Telecom, aportando una sólida visión estratégica en dirección empresarial. Con su llegada, la Junta Directiva de Afinia queda conformada por Sebastián Méndez, Jorge Alberto Yépez, Juan Carlos Castro, Juan David Pérez y Jaime de la Cruz Zubiría. Los cuatro primeros son altos ejecutivos del Grupo EPM y cuentan con amplia experiencia en crecimiento empresarial, regulación del sector energético y gestión financiera. Desde Afinia señalaron que esta nueva conformación reafirma el compromiso de la compañía con la prestación de un servicio cada vez más confiable, el desarrollo regional y la generación de valor para las comunidades del Caribe colombiano.
La Gobernación del Cesar y la Alcaldía de Chimichagua anunciaron una recompensa de hasta $30 millones de pesos para quien brinde información que permita la captura de los responsables del asesinato del docente Eduar José Arias Vanegas. Las autoridades hicieron un llamado a la ciudadanía para que aporte cualquier dato que contribuya al esclarecimiento del crimen y a la identificación de los implicados. Con este incentivo, la administración departamental y el gobierno municipal buscan reforzar las labores investigativas y avanzar en la judicialización de los responsables del homicidio del educador. Las personas que tengan información pueden comunicarse de forma confidencial con las líneas de la Policía Nacional y la Fiscalía. El caso ha generado rechazo entre la comunidad educativa del municipio, que pide justicia y garantías de seguridad para los maestros de la región.
La Fundación Cocha Molina, en convenio con la Universidad de La Guajira, anunció la participación de tres jóvenes talentos en el concurso de Canción Inédita de la edición 48 del Festival Cuna de Acordeones de Villanueva (La Guajira), que se celebrará del 16 al 19 de septiembre. Julieth Peraza, gestora cultural y gerente de la fundación, resaltó el inmenso potencial de esta nueva generación que busca salvaguardar la música tradicional. Los compositores elegidos son Mairenys Díaz, estudiante de Trabajo Social, junto a Rafael Arias y Darelys Martínez, ambos de la facultad de Administración de Empresas. El grupo llega al festival con una sólida preparación académica respaldada por el maestro Rosendo Romero. El célebre compositor lidera este semillero de la fundación, enfocado en formar y proyectar a las futuras leyendas de la composición vallenata. “Estamos formando a estos estudiantes en la estructura literaria, que es lo más importante. Nos hemos dado cuenta de que la mayoría de los compositores actuales se quedan en la superficialidad, con letras sin peso ni contenido lírico o poético. En estos jóvenes hemos rescatado un lenguaje elevado que, en el futuro, dará mucho de qué hablar”, explicó el maestro Rosendo Romero.












