Vendedores se adelantan a desmontar terrazas

Mientras el Concejo de Valledupar respaldó el cierre temporal del balneario Hurtado para recuperar la ronda hídrica del Guatapurí, varias asociaciones de comerciantes iniciaron por cuenta propia el desmonte de las terrazas que invaden el cauce. Los concejales apoyaron la medida y pidieron alternativas para las 600 familias que dependen del sitio.

La Paz es Noticia

  • La Alcaldía de Valledupar inició la socialización del proyecto de decreto que propone el cierre temporal del balneario Hurtado, como parte de un plan integral para la recuperación ambiental y la protección de la ronda hídrica del río Guatapurí, principal fuente abastecedora del acueducto municipal y uno de los patrimonios naturales más importantes de la ciudad. La iniciativa, liderada por la Secretaría de Gobierno, da cumplimiento a las providencias judiciales emitidas por el Tribunal Administrativo del Cesar dentro de una Acción Popular orientada a garantizar la protección integral del río. Antes de la expedición del decreto, la Administración Municipal abrió un proceso de participación ciudadana para recibir observaciones y aportes de comerciantes, residentes y demás actores involucrados. Durante la jornada de socialización, el secretario de Gobierno, Félix Valera Ibáñez, explicó que el proyecto contempla el cierre temporal del balneario mientras se ejecutan las intervenciones necesarias para recuperar este ecosistema estratégico. Entre las acciones previstas se encuentran la delimitación oficial de la ronda hídrica, la recuperación de la cobertura vegetal, jornadas de reforestación con especies nativas, limpieza del sector, obras para mitigar procesos de erosión y riesgo, así como la regulación de los usos permitidos dentro del área protegida. La propuesta se fundamenta en una inspección técnica realizada el 7 de abril de 2026 por el equipo de Gestión del Riesgo de la Secretaría de Gobierno, en la que se evidenciaron intervenciones que han alterado las condiciones naturales del río. El informe señala la construcción de terrazas mediante rellenos sin control técnico, reducción del cauce, contaminación, vertimientos de aguas residuales y otras ocupaciones que afectan el equilibrio ambiental del afluente. El diagnóstico también establece que actualmente en el sector funcionan 162 carpas, 12 cubiertas metálicas, 67 estructuras en polisombra, cerca de 800 mesas y más de 4.000 sillas, además de una ocupación permanente del espacio público por más de 150 vendedores ambulantes cada día. «Hoy estamos socializando esta propuesta porque queremos recuperar el río Guatapurí, proteger la vida, preservar el ambiente y garantizar que este patrimonio natural pueda ser disfrutado por las futuras generaciones», afirmó el secretario de Gobierno, Félix Valera Ibáñez. La Administración Municipal reiteró que el proyecto de decreto aún se encuentra en etapa de socialización y que las decisiones definitivas se adoptarán una vez sean analizadas las observaciones presentadas por la ciudadanía. Los aportes podrán enviarse a través del formulario habilitado por la Alcaldía o mediante el correo institucional https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSczOlX89Y85AX7dYX-_vNoez9bD-EOMTCPqRQxjuseR-IgYtQ/viewform. Concluido este proceso de participación, se avanzará en la expedición del decreto que permitirá ejecutar las obras de recuperación y conservación del río Guatapurí, un ecosistema estratégico para el abastecimiento de agua, la biodiversidad y el desarrollo sostenible de Valledupar.  

  •   Los II Juegos Parasuramericanos transformaron infraestructura deportiva de Valledupar, dinamizaron la economía regional, fortalecieron la inclusión y consolidaron a la ciudad como sede de grandes eventos deportivos internacionales. Los II Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026 concluyeron con un balance que trasciende el éxito deportivo. Más allá de los altos logros del certamen hemisférico, las justas dejaron un legado tangible para la ciudad y el departamento, reflejado en infraestructura accesible, fortalecimiento institucional, dinamización económica, apropiación social de la discapacidad y una capacidad organizativa que posiciona a la región como referente para futuros eventos internacionales. En cifras oficiales, durante el evento participaron 2.828 personas entre Para atletas, oficiales, jueces, voluntarios, equipos médicos, personal técnico, periodistas, personal de la producción televisiva y demás integrantes de delegaciones internacionales. En competencia estuvieron 1.064 Para atletas provenientes de Suramérica, acompañados por una operación que involucró cientos de profesionales y voluntarios, demostrando la capacidad logística y humana de Valledupar para responder a un certamen de este nivel. En el plano deportivo, los Juegos reunieron 13 deportes, 309 modalidades y 297 pruebas, en las que fueron entregadas 304 medallas de oro, convirtiéndose en el evento multideportivo paralímpico más importante realizado en Colombia. Uno de los mayores legados quedó en los escenarios deportivos. Las adecuaciones realizadas por la Gobernación de Cesar permitieron mejorar la accesibilidad universal mediante rampas, ampliación de camerinos y zonas húmedas, adecuación de baterías sanitarias, espacios para embarque y desembarque de atletas, renovación de iluminación, instalación de silletería y mejoramiento de oficinas y áreas administrativas, dejando infraestructura con estándares internacionales que continuará beneficiando tanto a los deportistas como a la comunidad. Los Juegos también representaron un importante impulso para la economía local. La operación contempló servicios en 20 hoteles, más de 36.000 platos servidos, 12.200 noches de alojamiento, una flota de 130 vehículos, 355 tiquetes aéreos, 400 auxilios de transporte para voluntarios y cerca de 2.900 acreditaciones expedidas, cifras que reflejan la magnitud del movimiento generado durante las competencias. La inversión consolidada para la organización alcanzó los $51.738 millones, con aportes del Ministerio del Deporte, la Gobernación del Cesar, las alcaldías de Valledupar y Agustín Codazzi, además de otras entidades aliadas. A ello se sumó la gestión de cerca de $800 millones en bienes y servicios obtenidos mediante alianzas institucionales. Ese esfuerzo tuvo un impacto directo sobre la economía regional. De acuerdo con la estimación presentada en el balance oficial, los Juegos generaron un movimiento económico cercano a $10.690 millones, impulsado por una permanencia promedio de 15 días de los participantes y una inversión estimada de $252.000 por persona, fortaleciendo sectores como el comercio, el turismo y los servicios. El legado social también ocupa un lugar central. Antes y durante las competencias se desarrollaron campañas de sensibilización e inclusión como Voluntarios Sin Límites, Todos Somos Útiles, Valledupar + Verde, capacitación a periodistas, Festival Musical y Cultural Para Contarte, además de la ejecución de una encuesta de discapacidad y acciones pedagógicas alrededor del personaje Tobalito, acciones orientadas a promover una sociedad más incluyente y consciente del valor del deporte paralímpico. A ello se sumó un amplio trabajo territorial que incluyó acompañamiento a ocho fundaciones dedicadas a la atención de personas con discapacidad, la estrategia Relevo de Titanes, que impactó a 700 niños, niñas y adolescentes en Valledupar y Agustín 😀 Codazzi, además de ocho eventos académicos para estudiantes, profesionales, voluntarios, y jornadas de socialización con líderes comunitarios. El desarrollo de los Juegos fue posible gracias a la articulación entre el Gobierno nacional, el Comité Paralímpico Colombiano, la Gobernación del Cesar, las alcaldías de Valledupar y Agustín Codazzi, así como el respaldo de aliados públicos y privados que hicieron posible la realización del certamen y consolidaron un modelo de trabajo conjunto para el deporte paralímpico en Colombia. _»Los Juegos no terminan con la ceremonia de clausura. Lo verdaderamente importante es el legado que queda en la ciudad, en sus escenarios, en la economía, en la forma como entendemos la inclusión y en la capacidad que hoy tiene Valledupar para seguir recibiendo eventos internacionales»,_ destacó el director de los II Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026, Elmer Jiménez Silva. Para el dirigente, el mayor logro fue demostrar que el deporte paralímpico puede convertirse en un motor de transformación social y desarrollo regional, dejando capacidades instaladas que seguirán beneficiando a la comunidad mucho después de apagarse el pebetero. _»El evento fue el escenario perfecto para desempolvar esos grados de sensibilidad que a veces permanecen dormidos en el corazón, en el alma y en el ser de cada uno de nosotros. Los Para atletas nos enseñaron que la discapacidad realmente no existe; existen limitaciones que pueden superarse con decisión, disciplina, convicción, amor y pasión.»_, concluyó Jiménez Silva.

  •   Llegamos al corregimiento de La Loma, en el municipio de El Paso, para hacer seguimiento a una de las obras más anheladas por la comunidad. Este sueño colectivo se materializa gracias al trabajo conjunto de la gobernadora @elviamilenasd y el alcalde @jesusortizcer, con una inversión de $5.000 millones del departamento, sumados a $1.000 millones de coinversión del municipio, para un total de $6.000 millones. El proyecto contempla la pavimentación de 2.000 metros lineales distribuidos en 12 tramos estratégicos que beneficiarán directamente a los habitantes de los barrios Villa Confianza y Comcaja. La intervención representa un avance significativo en calidad de vida: valoriza las viviendas, mejora la movilidad y brinda entornos más seguros para el tránsito de niños y adultos mayores. Las labores avanzan a toda marcha con la meta de entregar la obra completamente finalizada en el mes de octubre. Con hechos, las promesas se convierten en realidades que transforman vidas.

  • Un momento mágico e inolvidable se vivió en la plaza principal de Manaure (Cesar) en las fiestas de la Virgen del Carmen, cuando el pequeño Mathías Kammerer, de 10 años, conmovió a miles de asistentes al romper en llanto tras cumplir el sueño de su vida: cantar junto al maestro Iván Villazón. Aprovechando una breve pausa en el concierto, Mathías se acercó valientemente al «Tenor del Vallenato», lo saludó y le pidió el micrófono para cantar a su lado. La respuesta del artista fue un «sí» inmediato. Al verse frente a su ídolo y ante una plaza repleta, la emoción desbordó al menor, a quien se le quebró la voz y las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas. Para infundirle confianza, el niño se presentó con orgullo: “Soy Mathías Kammerer y quedé de segundo en el concurso de canto”. Con una enorme sonrisa, Villazón lo animó compartiendo una gran anécdota personal: “Yo también fui segundo en el Festival Vallenato con ‘El Cocha’ Molina; esa vez nos ganó Omar Geles”. Con el ánimo arriba, interpretaron el éxito ‘En señal de victoria’, desatando la euforia y los aplausos del público. Al terminar, el artista vallenato conmovió a todos al exclamar: “Mathías, ¡aquí eres el primer lugar!”, sellando el histórico momento con un fuerte y tierno abrazo. Esta mágica presentación en Manaure coronó un exitoso fin de semana para Iván Villazón y sus acordeoneros Tuto López, Jerónimo Villazón y Jesús Ballestas ‘El Tigrillo’, quienes también brillaron con espectáculos impecables en Puerto Colombia (Atlántico) y Hatonuevo (La Guajira).

  •   Por: Yarime Lobo Baute En el Caribe estamos condenados a saber, desde el primer aliento, que las cosas más reales son aquellas que no se pueden tocar. Lo sabían los viejos juglares de la provincia que transformaban la peste de un desamor o la fatalidad de un duelo en un canto eterno para ser silbado en las esquinas, y lo sabemos muy bien quienes hemos aprendido a mirar el río Guatapurí no como un simple torrente de agua fría que baja de la sierra, sino como un dios de piedra esquivo que dicta los destinos secretos de Valledupar. Por eso, encontrarse de frente con la obra, las confidencias y la vida entera de Eduardo Ramírez Ocampo es asistir a un milagro de la física, de la memoria y del espíritu: es presenciar el momento exacto en que la rigidez de un plano de ingeniería civil se rinde, conmovida y sin resistencia, ante la irrupción de la poesía. Hay quienes insisten en encasillar los oficios de los hombres como si la mente fuera un mapa catastral con fronteras inamovibles de alambre de púas. Nos han educado bajo la sospecha de que el ingeniero es el ser que domina la materia fría; el hombre entrenado en los rigores de las líneas exactas, el cálculo estricto de estructuras, la proyección de concretos y la contención de las fuerzas físicas de la naturaleza. Pero Eduardo posee una mente de doble tracción que desafía esa lógica cuadriculada. En su ser habita ese calculista metódico, pero también el artista indómito que desentraña el universo invisible en el mismo lienzo. Cuando él toma los pinceles o moldea los volúmenes, no realiza operaciones matemáticas; ejecuta lo que bellamente ha denominado una “calistenia artística”, una especie de despojo sagrado donde la persona del ingeniero se duerme temporalmente para que despierte el habitante del mito. El resultado de ese trance no es una simple pintura decorativa para colgar en la sala: es la fundación de un ecosistema simbólico complejo que lleva por nombre “El Valle de Eupari”. Pero los grandes giros de la existencia, esos que Gabriel García Márquez describía como golpes del destino que nos cambian de golpe el color de la sangre y el orden de los recuerdos, no se anuncian con trompetas ni avisos de prensa. Llegan con el peso demoledor del silencio. Cuando Eduardo enviudó, su estructura interna se quebró con la contundencia de un puente mal calculado que cede ante una creciente imprevista y brutal. El lienzo se quedó suspendido en blanco. El dolor fue un golpe tan profundo que el artista abandonó por completo los pinceles y las espátulas, refugiándose durante años únicamente en la frialdad matemática de la ingeniería civil. El diseño técnico y el trabajo de campo no fueron una evasión cobarde, sino el cimiento duro, el muro de contención emocional necesario para sostener el peso de la ausencia absoluta mientras el luto iba perdiendo su intensidad abrasadora en la rutina del trabajo. El arte no regresó a él como un rapto de inspiración psicodélica o una iluminación inducida -Eduardo es tajante al aclarar que jamás ha recurrido al yagé ni a la ayahuasca para ver el más allá-, sino como un retorno lento, maduro y natural. Primero fue un dibujo sin pretensiones en hojas sueltas, luego el boceto ciego para calmar las manos, y finalmente, la pintura devolviéndolo a la vida y arrastrándolo de nuevo a su territorio sagrado. Al regresar a su Valle de Eupari, Eduardo no buscó retratar la geografía dócil, folclórica y postal que ven los turistas apurados. Se convirtió, en cambio, en un arqueólogo minucioso de la memoria ancestral. Guiado desde finales de los años noventa por las lecturas del lingüista jesuita Javier Rodríguez Moreno y los textos fundamentales de Gerardo Reichel-Dolmatoff o Ernesto Restrepo Tirado, se sumergió en la cosmogonía de los indígenas chimilas, el pueblo Ette Ennaka. De allí emergió su fascinación por el jaguar, que en sus lienzos no es una fiera de circo ni un adorno de leyenda, sino Konne: el mediador sagrado entre el mundo humano y el misterio, el protector místico del ecosistema. Su lógica pictórica es de una ecología profunda y conmovedora: donde habita el jaguar, la selva permanece sana. En obras de su catálogo como Jaguar cazando paujil (2020), Eduardo nos recuerda que la depredación, la tensión y la vigilancia no son sinónimos de maldad, sino las fuerzas biológicas y las fricciones constantes que sostienen el equilibrio dinámico del mundo actual. Sus pérdidas personales se transformaron así en su propia y silenciosa metamorfosis artística. Ese universo místico ha dado ahora un salto colosal del óleo de taller al acero blanco del espacio público. En el nuevo Centro Cultural de la Música Vallenata (CCMV), donde la inercia institucional y la opción más evidente habrían exigido la estatua predecible de un juglar de bronce con su acordeón al pecho, Eduardo Ramírez Ocampo ha plantado a KONNE: una monumental estructura blanca de cinco metros de altura y seis toneladas de peso en acero puro. Un jaguar inmaculado que custodia el templo de nuestra música, recordándonos que antes del folclor estuvo el mito, y antes de la civilización estuvo el bosque seco tropical que hoy destruimos en nombre de un falso progreso. Eduardo lo sabe, le duele y lo advierte con una frase que estremece el alma de la provincia: permitir que desaparezca la memoria simbólica y ancestral de nuestra tierra sería una tragedia tan inmensa e irreversible como desaparecer la guacharaca de la música vallenata. Al final de nuestra enriquecedora charla, cuando le pregunté si la línea que une la ingeniería, el dolor de la pérdida y su renacer creativo delimitaba una frontera insalvable o si estaba organizando el mapa de su eterna libertad, Eduardo me regaló una certeza digna de los sabios antiguos que desmonta el mito del artista ermitaño. Me confesó con humildad que el arte ayuda muchísimo a sanar, pero que los afectos verdaderos -el abrazo sincero de un hijo y el milagro de la amistad que, […]

  •   Didier Lobo y Claudia Zuleta en Senado. Cinco representantes asumieron en Cámara Bogotá. Con la instalación oficial del Congreso de la República para el periodo constitucional 2026-2030, la comitiva parlamentaria del departamento del Cesar asumió formalmente sus curules en el Capitolio Nacional. La delegación cesarense quedó conformada por 2 senadores y 5 representantes a la Cámara, y se estrena en un escenario legislativo marcado por la renovación y el reajuste de las fuerzas políticas regionales, según el balance final del CNE. Así quedó la representación del Cesar: Senado de la República – 2 curules Didier Lobo Chinchilla – Cambio Radical Claudia Margarita Zuleta – Centro Democrático Cámara de Representantes – 5 curules Alfredo «Ape» Cuello Baute – Partido Conservador Mello Castro González – Partido Liberal Carlos Gumer de la Peña – Partido de la U Alexandra Pineda – Pacto Histórico Jorge Rodrigo Tovar – Curules de Paz – CITREP Los nuevos congresistas del Cesar llegan a debatir la agenda legislativa del presidente electo, Abelardo De La Espriella, que estará centrada en cuatro ejes principales: una reforma tributaria, el Presupuesto General de la Nación 2027, el Plan Nacional de Desarrollo y un bloque de reformas enfocadas en seguridad de mano dura y reducción del Estado. La bancada cesarense asumió este 20 de julio junto a los 103 senadores y 188 representantes que integran el nuevo Congreso.

  • Con un recorrido institucional acompañado por comunidades, concejales, funcionarios y representantes de los medios de comunicación, el alcalde Ernesto Orozco Durán verificó el avance de tres de las principales obras de infraestructura vial que actualmente ejecuta la Administración Municipal, proyectos que mejoran la movilidad, generan empleo y fortalecen la conectividad de distintos sectores de la ciudad. La jornada inició en la nueva vía Valledupar–La Paz, a la altura de la carrera 44, donde actualmente avanzan las labores de construcción de una de las intervenciones más importantes para el desarrollo urbano de la capital del Cesar. Entre maquinaria, operarios y nuevos frentes de trabajo, el mandatario explicó que la obra registra un avance superior al 29 % y contempla la construcción de 4,3 kilómetros de vía, espacios públicos, glorietas y obras complementarias, mediante una inversión cercana a los $50.000 millones. Además de mejorar la movilidad hacia el norte de Valledupar y facilitar la conexión con el municipio de La Paz, esta obra genera más de 122 empleos directos e indirectos, dinamizando la economía de numerosas familias vallenatas. «Estas son las obras que Valledupar necesitaba para seguir creciendo. Estamos invirtiendo en infraestructura, movilidad y desarrollo urbano para construir una ciudad más conectada y competitiva. Cada obra representa el buen uso de los recursos públicos y una mejor calidad de vida para los ciudadanos», expresó el alcalde Ernesto Orozco. Posteriormente, la comitiva llegó a la construcción de la calle 16, desde la glorieta del Batallón La Popa hasta el anillo vial, incluyendo el barrio Don Alberto y sus vías anexas, proyecto que registra un avance del 31 %. Uno de los principales logros corresponde a la culminación de la primera calzada frente al parque de Don Alberto, tramo que será habilitado próximamente para el servicio de la comunidad. De igual manera, la Administración Municipal culminó exitosamente la gestión predial que permitirá abrir un nuevo frente de trabajo en la segunda calzada entre el Batallón La Popa y la urbanización Flores de María, acelerando el cronograma de ejecución. «A los habitantes de este sector les digo que falta muy poco. Ya culminamos una etapa importante y comenzaremos la segunda calzada, que permitirá conectar este corredor con una nueva glorieta entre el Batallón La Popa y la Universidad Antonio Nariño. Estamos avanzando a buen ritmo para entregar una obra que transformará la movilidad de este importante sector de la ciudad», manifestó el mandatario. El recorrido concluyó en la carrera 38, tramo norte, una intervención de 2,1 kilómetros que ya alcanza un avance del 62 %. Con una inversión cercana a los $18.000 millones, la obra genera 112 empleos y permitirá reducir significativamente los tiempos de desplazamiento entre el norte de Valledupar y la vía El Rincón. Este corredor facilitará la conexión con la avenida Iván Villazón, construida durante la actual administración, permitiendo acceder con mayor rapidez al balneario Hurtado, la Universidad Popular del Cesar, instituciones educativas y sectores residenciales que diariamente movilizan miles de ciudadanos. Durante el recorrido, el presidente del Concejo de Valledupar, José Eduardo Gnecco, destacó que visitar los proyectos permite dimensionar el impacto que tendrán sobre la ciudad. «Hoy es posible visualizar una Valledupar mucho más conectada. Estas obras permitirán unir el norte, sur, oriente y occidente sin depender únicamente de las vías tradicionales, mejorando la movilidad para todos los ciudadanos», afirmó. Por su parte, el periodista Edilberto Castillo resaltó el alcance de las inversiones ejecutadas por la Administración Municipal. «Son inversiones históricas para Valledupar. Estas obras muestran una ejecución importante de los recursos públicos y representan un modelo de desarrollo para la ciudad», señaló. Con proyectos que continúan de manera simultánea en distintos puntos del municipio, la administración del alcalde Ernesto Orozco edifica una red vial moderna que mejora la movilidad, impulsa el empleo, fortalece el crecimiento urbano y acerca oportunidades de desarrollo a miles de familias vallenatas.  

  •   Desde la Plaza María Concepción Loperena, autoridades, militares y ciudadanos rindieron homenaje a la patria en el 20 de julio Con una ceremonia cargada de civismo y orgullo, desde la Plaza María Concepción Loperena de la Gobernación del Cesar se dio inicio al imponente desfile en conmemoración de los 216 años del Grito de Independencia. El 20 de julio unió a cientos de cesarenses para celebrar a Colombia en una jornada que comenzó rindiendo un sentido homenaje al libertador Simón Bolívar y recordando con profundo respeto a los hombres y mujeres que entregaron su vida por la nación. Durante el desfile, las fuerzas militares y de policía exhibieron su vocación de servicio, disciplina y compromiso con el país. Las autoridades destacaron que este legado de libertad debe seguir inspirando la construcción de un mejor presente para todos los colombianos. “Este gran desfile representa el amor inquebrantable por nuestra patria. Gracias a nuestras fuerzas militares y a todos los cesarenses por hacer especial este 20 de julio”, señalaron los organizadores. La conmemoración cerró con un llamado a mantener viva la memoria histórica y a trabajar unidos por la seguridad, la paz y el bienestar del Cesar y de Colombia.

  • Cada 20 de julio, mientras Colombia celebra su independencia, se conmemora el nacimiento de uno de los más grandes exponentes de la música de acordeón: Julio de la Ossa, conocido por el pueblo como «El Pequeño Gigante del Acordeón». Nació el 20 de julio de 1936, hijo de Julio de la Ossa Álvarez y Elvira Domínguez Contreras. La vida le presentó muy temprano una dura prueba: la pérdida de su madre cuando apenas contaba con dos años de edad. Desde entonces, su crianza estuvo en las manos amorosas de su abuela Andrea Álvarez, quien sembró en él los valores que más tarde lo acompañarían durante toda su trayectoria artística. Su acercamiento a la música comenzó a los 17 años, cuando ingresó a la Banda Juvenil de Chochó como maraquero. En aquella época descubrió que su destino estaba unido para siempre a los sonidos del Caribe colombiano. Durante la década de los cincuenta adquirió una armónica con la que sorprendió a todos por la facilidad con que interpretaba las melodías. Fue su amigo Nicanor Guevara quien, maravillado por su talento natural, lo animó a dar el paso definitivo hacia el acordeón. Desde entonces interpretó porros, fandangos, cumbias, paseítos y vallenatos, géneros que ya hacían parte del paisaje sonoro de la región. La escuela musical de Alejo Durán marcó profundamente sus primeros años, convirtiéndose en una de sus mayores influencias. Su camino artístico también lo llevó a encontrarse con el maestro Calixto Ochoa, a quien conoció mientras buscaba un técnico que reparara su acordeón. Aquella coincidencia fortaleció aún más su crecimiento musical y abrió nuevas puertas en su carrera. Entre 1960 y 1962 fue llamado a integrar la legendaria agrupación Los Corraleros de Majagual, consolidándose como un acordeonero de extraordinaria versatilidad. Julio de la Ossa dominó con maestría los aires tradicionales de la sabana y del vallenato, interpretando con igual brillantez porros, puyas, merengues, sones, paseos, fandangos y cumbias, convirtiéndose en un artista integral. Su talento alcanzó el máximo reconocimiento cuando, en 1975, se coronó Rey Vallenato, uno de los títulos más prestigiosos del folclor colombiano. Aquel triunfo confirmó lo que el pueblo ya sabía: estaba frente a un verdadero maestro del acordeón. Los reconocimientos continuaron llegando. En 1986 obtuvo la corona como Rey Hombre Caimán en Plato, Magdalena, y en 1990 fue proclamado Rey Sabanero en Sincelejo, Sucre, consolidando una trayectoria artística admirada en toda la región Caribe. Pero su grandeza no solo estuvo en el acordeón. También dejó una huella imborrable como compositor. Su catálogo supera las 189 obras musicales, muchas de las cuales se convirtieron en verdaderos clásicos del vallenato. Entre ellas sobresalen «Mi visita», Novia ingrata, «La colegiala», «La Margentina», «Bella Cascada», «Adiós María», «Cariñito” Las cartas, Amores escondidos, “Me dominas», canciones que han trascendido generaciones y continúan sonando con la misma fuerza con la que fueron creadas. Estas composiciones han sido grabadas y regrabadas durante más de seis décadas por destacados intérpretes nacionales e internacionales, manteniendo vivo su legado musical. Temas como «Mi visita» y «La Margentina» han encontrado nuevas voces en cada generación, demostrando que las grandes obras nunca envejecen. Detrás de muchas de esas inspiraciones existió un nombre que ocupó un lugar privilegiado en su corazón: Gladys Ochoa, su esposa, compañera de vida y musa inspiradora. A ella le dedicó una de sus obras más emblemáticas, «Mi visita», una composición nacida del amor profundo y sincero que siempre profesó por quien fue el motor de su vida familiar y sentimental. Más que una canción, fue un homenaje convertido en melodía, inmortalizando en el pentagrama un sentimiento que el tiempo jamás ha podido borrar. Su producción discográfica también habla de la dimensión de su carrera: 32 álbumes (L.P.) enriquecen el patrimonio musical colombiano y constituyen un testimonio del inmenso legado que dejó para las nuevas generaciones de acordeoneros, compositores y amantes del vallenato. Hoy, al conmemorarse un nuevo aniversario de su natalicio, la memoria de Julio de la Ossa sigue viva en cada acorde, en cada festival y en cada interpretación de sus canciones. Su legado continúa inspirando a quienes entienden que el acordeón no solo se toca con las manos, sino también con el alma. Porque los reyes pueden dejar de estar físicamente entre nosotros, pero cuando su obra permanece en el corazón del pueblo, su reinado se vuelve eterno. Y ese es, precisamente, el legado de Julio de la Ossa, el inolvidable «Pequeño Gigante del Acordeón».

  • Desde este sábado, 19 de julio, se han presentado lluvias y vendavales en los departamentos de Córdoba, Sucre, sur de Bolívar y sur del Cesar, generando afectaciones en la infraestructura eléctrica e interrupciones del servicio en algunos sectores, principalmente en zonas rurales. Gracias a las inversiones realizadas en la infraestructura eléctrica, los eventos climáticos han generado afectaciones puntuales en circuitos y líneas eléctricas; sin embargo, algunos de estos daños han tenido un impacto significativo y requieren intervenciones especializadas para su recuperación. Ante esta situación, Afinia activó sus protocolos de atención y planes de contingencia, fortaleciendo su capacidad operativa con un incremento significativo de brigadas, personal técnico y recursos logísticos para atender de manera simultánea los daños reportados y avanzar en el restablecimiento del servicio de energía. Los equipos continúan trabajando con compromiso y priorizando la seguridad de las comunidades y del personal operativo, de acuerdo con las condiciones climáticas y de acceso a las zonas afectadas. Se invita a la comunidad a reportar cualquier novedad a través de la Línea 115, canal dispuesto para la atención oportuna de los requerimientos y la gestión por parte de las brigadas de la empresa. Afinia mantiene activo su despliegue operativo para recuperar la infraestructura afectada y garantizar la continuidad del servicio a sus clientes-usuarios.  

  • Atendiendo una solicitud realizada por el Concejo de Valledupar, el alcalde Ernesto Orozco lideró un recorrido de inspección por las principales obras que se ejecutan en la ciudad, acompañado por concejales, miembros del gabinete y equipos técnicos. La jornada permitió conocer de primera mano el estado de los proyectos y resolver inquietudes sobre su ejecución. El recorrido inició en la obra de mejoramiento y construcción de la vía al Aeropuerto, en el tramo comprendido entre la intersección de la vía Valledupar–La Paz y la carrera 4 con calle 44, una intervención de 4,3 kilómetros que busca mejorar la movilidad y fortalecer la conectividad de este importante corredor vial. Posteriormente, la comisión visitó el tramo Batallón La Popa–Don Alberto y la carrera 38 Norte, donde también se verificaron los avances de las obras. El presidente del Concejo de Valledupar, José Eduardo “Lalo” Gnecco, destacó la importancia de este ejercicio de seguimiento: “Este recorrido era una solicitud que habíamos hecho desde el Concejo porque nuestro deber es conocer cómo avanzan las obras que impactan a la comunidad. Hoy verificamos los proyectos en ejecución y seguiremos haciendo seguimiento para que se entreguen en los tiempos establecidos y con la calidad que esperan los vallenatos”, manifestó. Por su parte, el alcalde Ernesto Orozco, aseguró que estas visitas fortalecen el trabajo articulado entre la Administración y el Concejo: “Queremos que los concejales y la ciudadanía conozcan de cerca el avance de cada obra. Estos proyectos representan desarrollo, mejor movilidad y una mejor calidad de vida para Valledupar, por eso seguiremos haciendo seguimiento permanente hasta su culminación”, afirmó.

  • La oportuna reacción y el alto nivel de entrenamiento de los soldados permitieron detectar un vehículo acondicionado con 14 medios de lanzamiento, el cual al parecer fue abandonado por los integrantes de esta estructura armada durante la madrugada, al percatarse de la presencia de las tropas._ En desarrollo de operaciones militares, tropas del Batallón Especial Energético y Vial N.° 3, orgánico de la Décima Brigada, de la Primera División, frustraron un atentado terrorista que presuntos integrantes de la Estructura Camilo Torres, del grupo armado organizado ELN, pretendían perpetrar contra las instalaciones de esta unidad militar, en el corregimiento de La Mata, municipio de La Gloria, Cesar. De inmediato fueron desplegados el Equipo de Explosivos y Demoliciones, EXDE, y el Grupo Marte, que adelantaron los protocolos de seguridad, verificaron el área y realizaron la activación controlada del artefacto, neutralizando de manera exitosa la amenaza y evitando una acción terrorista que habría puesto en grave riesgo la vida de la población civil y del personal militar. La Décima Brigada rechaza de manera categórica estas acciones que constituyen una grave infracción al derecho internacional humanitario y ponen en peligro la seguridad de las comunidades.  

Inicio