Tres vallenatos llevan más de 50 toneladas de ayuda hasta el epicentro del terremoto en Chocó

Empresas lideradas por vallenatos estuvieron entre las primeras en acceder a San José del Palmar, Chocó, tras el terremoto del 10 de agosto, llevando directamente herramientas, alimentos, medicamentos y elementos de primera necesidad.

Entre las primeras personas que lograron llegar hasta San José del Palmar, Chocó, uno de los municipios más afectados y de más difícil acceso tras el terremoto, estuvieron Camilo Quiroz, Daniela Villazón y Jorge Almeira, quienes articularon sus empresas —Matildelina, Casa Matilde, Teré Joyería y AerCaribe— para facilitar la recolección y el transporte de más de 50 toneladas de ayudas.

Las donaciones llegaron de ciudadanos, empresarios, amigos y familias de diferentes lugares de Colombia. Alimentos no perecederos, agua, medicamentos, colchonetas, elementos de aseo, materiales para remoción de escombros, picas, palas y guantes fueron reunidos gracias a una movilización ciudadana que encontró en estas empresas una plataforma para ayudar.

“Las empresas fueron simplemente el vehículo para canalizar una solidaridad enorme. Los verdaderos héroes son los miles de colombianos que donaron y se pusieron la camiseta para ayudar a quienes hoy lo han perdido todo”, señaló Camilo Quiroz.

La llegada a San José del Palmar permitió comprobar de primera mano la magnitud de la tragedia. Las dificultades de acceso al municipio han limitado la llegada de asistencia y la reconstrucción requerirá mucho más que ayudas de emergencia: habrá que levantar nuevamente buena parte del pueblo.

Por eso, además de alimentos y elementos de primera necesidad, se priorizaron herramientas y materiales que puedan ser utilizados desde ahora en la remoción de escombros y en las primeras labores de recuperación. Picas, palas, guantes y materiales de construcción son hoy tan necesarios como la comida y el agua.

San José del Palmar y muchos otros municipios del suroccidente colombiano son territorios que ya enfrentaban pobreza, aislamiento y grandes dificultades antes del terremoto. Esta tragedia golpeó a comunidades que tenían muy poco y que ahora lo perdieron casi todo.

Las más de 50 toneladas son apenas un comienzo. La emergencia continúa y todavía hace falta mucho apoyo para que estas comunidades puedan reconstruir sus vidas.