Silencio para la vida

«¡Silencio total!». El grito rompe el aire y todos obedecen al instante. Puño cerrado hacia el cielo, la señal que usan los rescatistas cuando creen escuchar algo entre los escombros. En esa montaña de concreto y polvo, un susurro, un quejido, una piedra que se mueve puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Por eso el mundo se calla. Por eso respiran despacio. Porque en medio del caos, el silencio también salva.