Dos cantos de ausencia. ‘No voy a Patillal’ y ‘A Potrerillo no vuelvo más’
Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv
Los compositores Armando Darío Zabaleta Guevara y Samuel Antonio Martínez Muñoz, en años diferentes decidieron no ir más a dos pueblos porque al primero lo mataba la tristeza y al segundo corría peligro su vida. Desde distintos puntos de la inspiración lograron contar aquellos hechos que los marcaron de por vida, y eran motivos para olvidarse de esos territorios del departamento del Cesar. Todo tuvo su epicentro en el corregimiento de Patillal, municipio de Valledupar y el corregimiento de Potrerillo, municipio de El Paso,
Para ellos no todo fue componerle al amor donde eran unos expertos. Ejemplo, Armando Zabaleta, regaló una catedra que dejó consignada en un verso. “Eso lo haría pa’ que te convencieras que el amor compra’o nunca es sincero. Ese que se consigue sin moneda ese sí es puro y verdadero”.

En cambio, Samuel Martínez soltó una verdad del corazón cuando está lleno de experiencia y palpita en el punto exacto. “Yo sí jugué con el amor cuando tenía mi juventud, también gocé de buena flor, de bellas mujeres mejor que tú”.
Entrando en materia, la canción ‘No voy a Patillal’ ganadora del concurso de Canción Inédita del Festival de la Leyenda Vallenata, año 1973, siendo jurados Arturo Molina Gutiérrez, Rafael ‘Wicho’ Sánchez Molina y Armando León Quintero, tuvo su inspiración a raíz de la muerte del compositor Freddy Molina Daza, ocurrida el 14 de octubre de 1972.
El dolor por el fallecimiento para Armando Zabaleta fue grande porque eran amigos sinceros y por su afinidad con la composición. Lo primero que prometió fue no volver a Patillal, y en medio de la tristeza vino la inspiración sincera que se convirtió en un clásico vallenato.
“No voy a Patillal porque me mata la tristeza, al ver que en ese pueblo fue donde murió un amigo mío. Era compositor, como lo es Zabaleta y era lo más querido de ese caserío. Si algún día llego a ir sé que me regreso enseguida, porque me da tristeza apenas yo empiece a recordarlo. Porque yo sé muy bien que, en su tierra querida, ha dejado un vacío que no hay como llenarlo”.
En el remate de su monumental obra, grabada por Jorge Oñate y los Hermanos López, Armando Zabaleta recordó una de las canciones de Fredy Molina, ‘Tiempos de la cometa’, señalando que era como presentir su despedida.
El pleito en Potrerillo
La canción ‘Potrerillo’ fue compuesta por el juglar Samuel Antonio Martínez Muñoz y grabada por Noel Petro, Nicolás ‘Elías ‘Colacho’ Mendoza, Pedro García y Los Cañaguateros e Iván Villazón con Wilber Mendoza, entre otros. Esa es una historia que se remonta a un pleito donde Samuelito estando en una parranda sucedió un pleito siendo atacado con un cuchillo, teniendo él la habilidad de cubrirse el pecho con su acordeón, librándose de ser herido. Después del mal momento vivido prometió no volver más a ese pueblo porque era un peligro. Cumplió su promesa.
“Quien te puso Potrerillo, Potrerillo. no te supo pone’ nombre, pone’ nombre, porque yo te hubiera puesto es el peligro, Potrerillo esté acabando con los hombres. A Potrerillo yo no vuelvo más, para librarme de una puñalá. A Potrerillo no voy ni amarrao, porque ese pueblo está desgraciaó. A Potrerillo no voy ni empujaó, porque ese pueblo está contagiao”.
Al recordar su vida y su obra se pone de presente que el juglar supo administrar con cuidado sus nostalgias, porque la ceguera en sus últimos años no le permitía ver las claridades de los días. Samuelito, se fue dejando su recuerdo volando bajito y escuchándose aquel célebre canto donde cursó la más linda invitación a ese querido pueblo, La Loma.

En ese contexto de no regresar, el maestro Rafael Escalona en su canto ‘El destierro de Simón’, contó la historia del juglar Simón Salas, quien muy resentido con la vieja Sara Baquero, juró saliendo de El Plan, La Guajira, que nunca más volvería a ese lugar. Esta canción es una película con muchos matices de tristeza donde las lágrimas cayeron sentadas en el silencio.
“Preguntando cuáles fueron los motivos, que tuvo ese gran amigo pa’ ausentarse del lugar, y Toño Salas en el Valle me dijo, que la vieja Sara lo botó del Plan. Porque Simón se fue pa’ la sierra, con la cabeza agachá’ de la pena, cogió el camino de la montaña. Muy resentío con la vieja Sara. y que juró saliendo del Plan que nunca más volvía a ese lugar”.
Lo anotado en las canciones fueron motivos esenciales para no regresar a esos pueblos ubicados en el corazón de Macondo, donde las nostalgias cabalgaron teniendo voces a su alrededor las cuales recordaban el ayer apareciendo un camino sin paso de vuelta.
Gracias a los compositores Armando Zabaleta, Samuel Martínez y Rafael Escalona, no quedaron inéditas estas historias marcadas por los límites del alma, encerradas en versos que desempolvaron verdades cantadas, y donde se intentó día a día despertar con esperanzas. Es más, el tiempo del olvido los recuerda gracias a la música vallenata. Ellos, hicieron la tarea manifestando todo lo que tenían en sus corazones antes de que fuera tarde.

