La jugada que no se olvida

En el minuto 98, cuando todo el Azteca ya contenía la respiración, Cucho Hernández se negó a perder una pelota dividida. Se cayó, se levantó, peleó, protegió el balón y sacó un pase de genio que terminó en gol de Campaz. No fue solo una asistencia: fue garra, fe y corazón. Esa jugada resume a Colombia: te tumban, pero te levantas hasta que se te dé. Tienes nuestro respeto, Cucho.