Faena de pesca acaba en tragedia para dos jóvenes en el sur del Cesar

 

El cielo ya mostraba señales de tormenta aquella tarde del martes. Las nubes grises se agrupaban sobre la ciénaga de Sahaya, en el corregimiento de Costilla, municipio de Pelaya, al sur del Cesar. Pero eso no detuvo a Dionicio José Barragán Ganes, de apenas 20 años, ni a sus amigos, quienes como de costumbre se embarcaron en su canoa con la esperanza de una buena jornada de pesca. Era una rutina conocida, casi ritual, para muchos jóvenes de la región que ven en la ciénaga no solo un sustento, sino una forma de vida.

Sin embargo, esta vez el agua no fue generosa. Una ráfaga de viento levantó la superficie del espejo de agua y, con ella, el destino cambió para siempre. Las lluvias, que habían comenzado a caer con intensidad, desataron una fuerte brisa que atrapó a los muchachos en medio del cuerpo de agua. La embarcación, frágil frente al poder de la naturaleza, terminó por voltearse. El silencio se apoderó del lugar, y los jóvenes desaparecieron bajo el agua. La alarma se extendió rápidamente por Costilla.

Durante la noche y hasta la mañana siguiente, familiares, amigos y pescadores se unieron a los organismos de rescate en una búsqueda desesperada. Fue la Defensa Civil quien finalmente halló los cuerpos sin vida de Dionicio y su compañero, Rafael Andrés Giraldo Ortega. Sus restos fueron trasladados al Hospital Francisco Canosa, donde se hizo el levantamiento forense. La tragedia estremeció al corregimiento y dejó una herida en la comunidad pesquera.

Hoy, Costilla despide a dos de sus hijos. En medio del dolor, las autoridades hicieron un llamado urgente: abstenerse de salir a faenar en temporada de lluvias y vientos fuertes. Una advertencia que cobra más sentido cuando el clima se vuelve impredecible y la necesidad obliga a desafiar la naturaleza.