La Vacuna contra la Covid19: del dilema científico y logístico, al ético

 

 

 

Por Milagros Patron Noriega 

Docente Universidad del Magdalena

 

 

Un año ha transcurrido ya desde que fue detectado por primera vez en la ciudad de Wuhan (China) el Coronavirus SARS-Cov-2, agente causante de la enfermedad COVID-19 que se extendió rápidamente por más de 190 países en todo el mundo hasta ser declarada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud el pasado 11 de marzo de 2020.  A la fecha, se han reportado más de 103 millones de casos de contagio y más de 2.200.000 muertes en todo el mundo, según datos actualizados por el mapa interactivo de Johns Hopkins University, en Estados Unidos.

 

Luego de más de nueve meses bajo medidas de confinamiento, distanciamiento social y todo tipo de restricciones y protocolos de bioseguridad establecidos por gobiernos y autoridades de los distintos países, con las respectivas consecuencias que a nivel de salud, económico y social esto conlleva, se ha desarrollado e introducido en tiempo record la esperada vacuna para combatir esta mortal enfermedad y reducir estos graves impactos.  Este escenario ha llevado al hombre a enfrentar diversos dilemas, no solo científicos, sino también logísticos y éticos, sobre los cuales se deben tomar las decisiones más acertadas para el bienestar de la población.

 

Como es conocido, el proceso de desarrollo de una vacuna es un proceso largo y complejo que según la Organización Panamericana de la Salud puede tardar entre 10 a 15 años e involucra varios estudios y distintos métodos.  Los estudios se dividen en fases, la primera es la llamada fase preclínica y las subsiguiente fases I, II, III y IV.  En la fase preclínica se evalúa la eficacia y tolerancia de la vacuna mediante ensayos experimentales realizados con modelos animales. En la fase I se prueba la vacuna en un número reducido de seres humanos para evaluar su inocuidad y efectos biológicos.  En la fase II se prueba la vacuna que superó la primera fase, en un número mayor de seres humanos para hacer seguimiento a su inocuidad y eficacia, también se determinan las dosis y el método de administración.  En la Fase III el objetivo es la evaluación completa de la seguridad y eficacia de la vacuna, por lo general se experimenta en miles de personas de distintos países y se incluyen grupos de control.  Luego de la fase III, prosigue la aprobación de la vacuna.  La fase IV se desarrolla luego de la aprobación y el inicio de su aplicación en la población para hacer el seguimiento y vigilancia a posibles efectos adversos.  

 

Más de 170 proyectos han sido adelantados en todo mundo para la fabricación de la vacuna contra la Covid-19, alrededor de diez ya han recibido aprobación de emergencia para su aplicación en la población, algunas han superado la fase III, otras incluso sin culminar la fase de ensayos clínicos. Entre ellas están la desarrollada por la compañía farmacéutica estadounidense Pfizer y la alemana BioNtech con  95% de efectividad, la vacuna de Moderna también de Estados Unidos con efectividad del 94.5%, la desarrollada por la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca en el Reino Unido con una efectividad entre el 70% y 90%. En China, tres vacunas fabricadas por las compañías Sinovac y Sinopharm, cuya efectividad varía entre el 50% y 70%; la vacuna Sputnik-V desarrollada en Rusia con un 95% y Covaxin desarrollada en la India con pocos datos sobre su efectividad. La mayoría de estas vacunas requieren la aplicación de dos dosis para garantizar su eficacia.

 

En proceso de aprobación se encuentran también la vacuna candidata fabricada por Janssen de Johnson & Johnson en Estados Unidos con una efectividad del 66% y una sola dosis, como también Novavax en el Reino Unido con una efectividad del 89%, entre otras candidatas que se encuentran en las diferentes fases de desarrollo. Para la fabricación de estas vacunas se han empleado diferentes tecnologías, algunas como la del tipo ARNm (ARN mensajero), que hace necesaria su conservación a temperaturas entre los -20˚C y -70˚C, lo cual representa un gran reto logístico para su distribución, almacenamiento y suministro.  Otras, como las que utilizan un vector viral o el virus inactivado, requieren refrigeración normal (de 2˚C a 8˚C).

 

Otra preocupación más para los científicos es la aparición de nuevas mutaciones que corresponden a la evolución normal del virus. Las detectadas en el Reino Unido, Sudáfrica y Brasil, han mostrado que generan una mayor velocidad contagio o transmisibilidad, pero no necesariamente una mayor letalidad.  Esto obligaría a actualizar las vacunas de forma permanente, tal como ocurre con otros virus como el de la influenza.

 

A pesar de los temores de algunas personas e independiente de la tecnología con que se fabriquen, todas buscan el mismo efecto: proteger contra el virus.  Hay algunas que pueden generar más reacciones adversas que otras, pero todas han probado ser seguras. Aún así, se requieren mayores evidencias científicas en adultos mayores de 59 años, como también en personas menores a 16. En todo  caso, se debe continuar con las medidas complementarias de distanciamiento social, el uso de máscaras y demás protocolos de bioseguridad que buscan minimizar el riesgo de contagio. 

 

Por otra parte, la introducción y aplicación de las vacunas está sujeta a los trámites que deban surtirse en cada país para autorizar su comercialización en el mercado nacional, en otros casos estos se acogen a las licencias que ya han sido otorgadas en el país de fabricación de la vacuna. Los organismos de las Naciones Unidas que adquieren las vacunas, exigen el concepto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para garantizar la calidad y fiabilidad de la misma. Así mismo, para garantizar el acceso justo y equitativo de la vacuna a todos los países, la OMS en conjunto con la Coalición para la Promoción de Innovaciones en pro de la Preparación ante Epidemias (CEPI), los fabricantes, UNICEF y el Banco Mundial, han dispuesto el Mecanismo de Acceso Mundial a las Vacunas contra la Covid 19 (COVAX), cuya finalidad es la aceleración del desarrollo y fabricación de la vacuna y su posterior aplicación a la población, asegurando la cobertura sanitaria universal, en especial en regiones de menores ingresos.  Colombia fue recientemente ratificada por el COVAX en la lista de los primeros países que recibirán la vacuna.

 

A nivel país, el plan para la introducción de la vacuna debe  contener algunos aspectos esenciales como la logística y cadena de frio necesaria para su transporte y almacenamiento, la disponibilidad de ultra congeladores es un aspecto clave para la conservación de las vacunas que así lo requieren,  el capital humano del sector salud debidamente capacitado, el personal de supervisión y vigilancia, el sistema de monitoreo de la cobertura de vacunación y el posterior proceso de evaluación y eficacia de la vacuna. 

 

A la fecha, los países que lideran las estadísticas de vacunación que se inició el pasado mes de diciembre son: Israel, Emiratos Árabes Unidos, Reino unido, Bahréin, Estados Unidos, Italia, Alemania, Francia, China, Rusia, México e India. Algunos países, en especial de la Unión Europea, han experimentado retrasos en la aplicación de la vacuna debido a demoras en las entregas ocasionadas por la capacidad de producción de algunas farmacéuticas. En América Latina, los países que ya iniciaron la vacunación son: Argentina, México, Costa Rica, Chile, Brasil, Panamá y recientemente Ecuador.

 

En el caso de Colombia, el gobierno nacional a través del Ministerio de Salud, ya ha informado de manera oficial que el proceso de vacunación inicia el próximo 20 de febrero con la adquisición de 40 millones de dosis para su aplicación a 20 millones de personas, distribuidas así: 10 millones de AstraZeneca, otra igual cantidad de la empresa Pfizer y 20 millones mediante el mecanismo COVAX.  Los grupos prioritarios para la vacunación serán en su orden:  Fase 1: personal de la salud primera línea y mayores de 80 años, personal de la salud segunda y tercera línea y población de 60 a 79 años, población de 16 a 59 años con comorbilidades y profesores de básica y secundaria.  Fase 2: cuidadores institucionales, población en ocupaciones y situaciones de riesgo.

 

Como es evidente, la vacunación es una de las medidas de salud pública más eficaces para el control de una pandemia.  Por tanto, son sumamente importante las campañas de comunicación y sensibilización para lograr la aceptación de la vacuna por parte de la población.  No basta con poner vacunas seguras y eficaces a disposición de las personas, se requiere además de un esfuerzo social complejo y mancomunado en torno al componente humano de una nación, de modo que se transmita transparencia en el proceso y se genere confianza en sus habitantes.