¡Colombia qué berraquera!

Por. Eduardo Santos Ortega Vergara

Así como muchas veces nos hemos dado látigo y facilito señalamos y además cuestionamos con rigor el comportamiento de algunos personajes que se olvidan de lo que está hecho el Colombiano, y comienzan a portarse mal en tierras extrañas, eso nos da náuseas a los muchos Colombianos que un día decidimos ser de los buenos; porque así nos enseñaron nuestros padres y a ellos los abuelos. Hoy decidimos portarnos bien y cuidar la imagen de nuestra patria querida. Y decidido fue, desde el mismo momento en que los ejemplos hablaron más que las palabras.

Somos más los buenos, ¡claro que sí! Somos más que un «alguien» que pone a una mujer Japonesa a decir que es perra y grotescamente la hace decir que es puta. Somos más que un ingenioso personaje con mucha malicia indígena que logra burlar la seguridad del estadio y mete unos «guarilaques» camuflados en unos binoculares. Somos más que un grupo de pasivos hinchas viendo a los japoneses recoger la basura en el estadio, basura que los propios Colombianos incluso, dejaron regada. Somos más que eso. ¡Por supuesto!

Somos más que aquellos políticos corruptos que compran conciencia para perpetuarse en el poder. Somos más que aquellos que se roban los cargos para «ayudarse» y poder comprar su camioneta y su finca, vivir bien a costa de los demás es bueno. Claro que somos más que aquellos que desde la registraduría, no con votos válidos, logran ser concejales, diputados o representantes y senadores; para coadministrar un país bello e inmensamente rico.

Somos nativos, de los mismos que hace más de 500 años vivían felices en un hábitat con recursos naturales para todos, pero que se dejaron robar de los ilustres europeos que hoy nos cuestionan. Seguimos siendo los mismos ingenuos nativos que permitimos que un grupo de periodistas europeos, ellos, se dan el lujo de estigmatizar nuestra capacidad de ir al mundial, pues somos un país pobre y -Toda esa avalancha de aficionados- no tenemos la capacidad de ir al mundial de Rusia sin la plata de Pablo Escobar y sin la droga que, de él, exportamos para ser felices; destilando en nosotros la infame imagen de ser drogadictos, que la vende y la consume. Ya está bueno, sí señor. Ya está bueno, debemos despertar del letargo, es lo mejor. No podemos seguir con esa doble moral de rasgarnos la vestidura y pedir pena de muerte para aquel que induce a la japonesa a decirse

perra y puta; y mientras tanto seguimos apoyando a los corruptos que repiten y repiten en diferentes cargos de manejo y de elección popular. Debemos tratar de que en nuestro país no haya perras ni putas. Hay que velar porque el recurso destinado a la salud, sea invertido adecuadamente. Lo mismo que la plata asignada a la educación. Solo así conseguiremos ser mejores personas, humildes pero dispuestos a ser mejores cada día. Y revelarnos ante los juicios que siguen en nosotros como el peor estigma que nos mata. Debemos luchar por ser esa persona que defiende la juventud para que no caiga en la droga y la prostitución. Que haya más colombianos regados por todo el mundo. Más Tigres, más James, Cuadrados, Ospinas; más Shakira y Juanes;más Elkin Patarroyo, Adriana Ocampo, García Márquez; más estudiantes buscando ser mejores seres humanos y excelentes profesionales. De eso se trata la vida. Mientras tanto vamos a celebrar con responsabilidad los tres goles de Colombia contra Polonia y la clasificación el próximo jueves a octavos del mundial ante senegal. Y vamos a decirle al mundo que tenemos música Vallenata con Carlos Vives, los Zuleta y Jorge Oñate; con Silvestre Dangond, Peter y Jorgito; con un festival Vallenato que año a año nos regalaun rey y la vitrina ante ese mundo que aplaude nuestro folclor con el cual nos identifican. Somos únicos. Porque cuando nos dedicamos con fundamento, acompañamos a nuestra selección Colombia en cualquier rincón del mundo con plata trabajada no con la de PabloEscobar. Así somos los Colombianos, una berraquera. Sin duda alguna.

Sólo Eso.

Un comentario sobre “¡Colombia qué berraquera!

  • el junio 27, 2018 a las 8:24 pm
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    Excelente columna mi estimado amigo Eduardo Santos Ortega!
    Claro que los buenos somos más!
    Me gustó mucho su expresión y arriba colombia; tierra donde hay gente buena y amable.

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