Unidad para las Víctimas impulsa 15 negocios de población afectada por el conflicto en Dibulla, La Guajira

Con recursos que superan los $158 millones, la entrega de estos Esquemas Especiales de Acompañamiento Familiar busca garantizar el éxito de los planes de retorno y reubicación en La Guajira.
Con el objetivo de fortalecer la autonomía económica de las comunidades afectadas por la violencia, la Unidad para las Víctimas entregó los insumos y mobiliarios correspondientes a 15 unidades productivas en el municipio de Dibulla.
Este impulso beneficia directamente a hogares víctimas de desplazamiento forzado y representa un paso fundamental en la reconstrucción de sus proyectos de vida.
Esta acción hace parte de la implementación de los planes de retorno y reubicación, diseñados específicamente para garantizar que las familias que debieron abandonar sus territorios a causa del conflicto armado cuenten con garantías sostenibles para su estabilización en el departamento.
Los negocios que comenzaron a operar gracias a esta dotación institucional incluyen tiendas de abarrotes, locales de comidas rápidas, papelerías, restaurantes, cafeterías y heladerías. Sin embargo, más allá de la variedad comercial y de las cifras de inversión, la jornada se centró en el impacto que genera a quienes reciben esta oportunidad, como el señor Francisco Antonio Flórez Castro, de 75 años.
“No tengo palabras para expresarlo. Primero agradecerle a la Unidad para las Víctimas porque se acordaron de nosotros. Esto era algo que nunca se había dado y yo estoy asombrado, admirado y muy contento”, expresó Flórez Castro.
Para don Francisco, este momento tiene un significado profundo ligado a su pasado. Al recordar su origen campesino, mencionó que la pérdida de su finca por el desplazamiento lo obligó a sobrevivir de las ventas ambulantes, un oficio que hoy su cuerpo ya no resiste. “Ya no puedo trabajar caminando, ese era mi trabajo como vendedor. Hoy gracias a Dios estamos recibiendo algo que yo necesitaba. Para mí es un logro muy grande recibir esta ayuda del Estado. Espero que esto siga no solo para mí, sino para todas las víctimas, para que la reparación sea integral”, agregó.
Voces como la suya demuestran que cada herramienta entregada representa mucho más que un negocio, es la posibilidad real de reconstruir proyectos de vida, dignificar a las familias y abrir nuevas puertas.