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Valledupar 2026: el legado de un evento multideportivo que va más allá de las medallas

 

Los II Juegos Parasuramericanos transformaron infraestructura deportiva de Valledupar, dinamizaron la economía regional, fortalecieron la inclusión y consolidaron a la ciudad como sede de grandes eventos deportivos internacionales.

Los II Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026 concluyeron con un balance que trasciende el éxito deportivo. Más allá de los altos logros del certamen hemisférico, las justas dejaron un legado tangible para la ciudad y el departamento, reflejado en infraestructura accesible, fortalecimiento institucional, dinamización económica, apropiación social de la discapacidad y una capacidad organizativa que posiciona a la región como referente para futuros eventos internacionales.

En cifras oficiales, durante el evento participaron 2.828 personas entre Para atletas, oficiales, jueces, voluntarios, equipos médicos, personal técnico, periodistas, personal de la producción televisiva y demás integrantes de delegaciones internacionales.

En competencia estuvieron 1.064 Para atletas provenientes de Suramérica, acompañados por una operación que involucró cientos de profesionales y voluntarios, demostrando la capacidad logística y humana de Valledupar para responder a un certamen de este nivel.

En el plano deportivo, los Juegos reunieron 13 deportes, 309 modalidades y 297 pruebas, en las que fueron entregadas 304 medallas de oro, convirtiéndose en el evento multideportivo paralímpico más importante realizado en Colombia.

Uno de los mayores legados quedó en los escenarios deportivos. Las adecuaciones realizadas por la Gobernación de Cesar permitieron mejorar la accesibilidad universal mediante rampas, ampliación de camerinos y zonas húmedas, adecuación de baterías sanitarias, espacios para embarque y desembarque de atletas, renovación de iluminación, instalación de silletería y mejoramiento de oficinas y áreas administrativas, dejando infraestructura con estándares internacionales que continuará beneficiando tanto a los deportistas como a la comunidad.

Los Juegos también representaron un importante impulso para la economía local. La operación contempló servicios en 20 hoteles, más de 36.000 platos servidos, 12.200 noches de alojamiento, una flota de 130 vehículos, 355 tiquetes aéreos, 400 auxilios de transporte para voluntarios y cerca de 2.900 acreditaciones expedidas, cifras que reflejan la magnitud del movimiento generado durante las competencias.

La inversión consolidada para la organización alcanzó los $51.738 millones, con aportes del Ministerio del Deporte, la Gobernación del Cesar, las alcaldías de Valledupar y Agustín Codazzi, además de otras entidades aliadas. A ello se sumó la gestión de cerca de $800 millones en bienes y servicios obtenidos mediante alianzas institucionales.

Ese esfuerzo tuvo un impacto directo sobre la economía regional. De acuerdo con la estimación presentada en el balance oficial, los Juegos generaron un movimiento económico cercano a $10.690 millones, impulsado por una permanencia promedio de 15 días de los participantes y una inversión estimada de $252.000 por persona, fortaleciendo sectores como el comercio, el turismo y los servicios.

El legado social también ocupa un lugar central. Antes y durante las competencias se desarrollaron campañas de sensibilización e inclusión como Voluntarios Sin Límites, Todos Somos Útiles, Valledupar + Verde, capacitación a periodistas, Festival Musical y Cultural Para Contarte, además de la ejecución de una encuesta de discapacidad y acciones pedagógicas alrededor del personaje Tobalito, acciones orientadas a promover una sociedad más incluyente y consciente del valor del deporte paralímpico.

A ello se sumó un amplio trabajo territorial que incluyó acompañamiento a ocho fundaciones dedicadas a la atención de personas con discapacidad, la estrategia Relevo de Titanes, que impactó a 700 niños, niñas y adolescentes en Valledupar y Agustín 😀 Codazzi, además de ocho eventos académicos para estudiantes, profesionales, voluntarios, y jornadas de socialización con líderes comunitarios.

El desarrollo de los Juegos fue posible gracias a la articulación entre el Gobierno nacional, el Comité Paralímpico Colombiano, la Gobernación del Cesar, las alcaldías de Valledupar y Agustín Codazzi, así como el respaldo de aliados públicos y privados que hicieron posible la realización del certamen y consolidaron un modelo de trabajo conjunto para el deporte paralímpico en Colombia.

_»Los Juegos no terminan con la ceremonia de clausura. Lo verdaderamente importante es el legado que queda en la ciudad, en sus escenarios, en la economía, en la forma como entendemos la inclusión y en la capacidad que hoy tiene Valledupar para seguir recibiendo eventos internacionales»,_ destacó el director de los II Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026, Elmer Jiménez Silva.

Para el dirigente, el mayor logro fue demostrar que el deporte paralímpico puede convertirse en un motor de transformación social y desarrollo regional, dejando capacidades instaladas que seguirán beneficiando a la comunidad mucho después de apagarse el pebetero.

_»El evento fue el escenario perfecto para desempolvar esos grados de sensibilidad que a veces permanecen dormidos en el corazón, en el alma y en el ser de cada uno de nosotros. Los Para atletas nos enseñaron que la discapacidad realmente no existe; existen limitaciones que pueden superarse con decisión, disciplina, convicción, amor y pasión.»_, concluyó Jiménez Silva.

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