En una sociedad conservadora siempre genera impacto y controversia el derecho a morir dignamente sin sufrimientos innecesarios.
El Caso de la joven Noelia ha conmovido al mundo, quienes desde su percepción conservadora a veces lanza prejuicios y preceptos apartado de una realidad que parecen no querer aceptar; Este caso en particular deja ver las múltiples situaciones que experimentan las familias, no sólo desde la conformación; sino en la separación.
Una joven española que desde sus 13 años ya cursaba diagnósticos de Trastornos en la Personalidad, pero una infancia llena de recuerdos gratos, los cuales se fueron opacando por una realidad que desconfiguró la separación de sus padres.
La joven Noelia marcada por dos eventos de violencia sexual a su temprana edad, el segundo un evento múltiple estando bajo tutela del Estado Español, que además dejó secuelas psicológicas traumáticas y físicas deplorables, fueron acercando cada vez más un trágico desenlace.
Todo era oscuridad para la joven adolescente sin proyectos de vida claros, con varios intentos de suicidio, el más fuerte un salto al vacío de un quinto piso, el cual ocasionó que perdiera el 70% de su capacidad física, esa triste realidad producto de un sin número de sucesos irreversibles fueron deteriorando la salud mental y física de Noelia, tras una larga batalla jurídica finalmente logró conseguir que un Juez fallara a su favor, para que se aplique la Eutanasia, como una salida , una solución desde la autonomía del ser humano en decidir el curso de su vida, y la oportunidad de decidir poner fin a su último capítulo de vida.
Aunque el caso de Noelia haya sucedido en otro país y Continente con distintas simetrías familiares, la sociedad Vallenata, Colombiana no está tan lejos de experimentar situaciones similares, que en múltiples ocasiones no son mediáticas como la de Noelia, pero que a diario son atendidas en centros de salud, que desde su impotencia aplican protocolos establecidos por las autoridades Gubernamentales; pero que al final todos sabemos que la degradación de la sociedad misma al interior de las familias y sus relaciones interpersonales socavan la integridad de los más vulnerables los niños, niñas y adolescentes.
Estos mismos quienes deben cargar con el mayor impacto que genera, la disfuncionalidad de la familia, y enfrentar solos los mayúsculos riesgos que genera crecer en comunidades violentas, hostiles cada vez más acorralados por las dificultades, donde solo tienen dos caminos seguir luchando u optar por la muerte para darle un final a otro triste capítulo de vida.
JOSE LUIS BLANCO CALDERON
Máster en Derecho U Genova.
