Invirtieron en nada: la historia de una estafa disfrazada de empresa

 

Roberto Quiroz y Aura Isabel de Alba eran una pareja con ilusiones grandes y ahorros contados. Como muchos valduparenses que apuestan por el emprendimiento sin dejarse llevar por la sospecha, creyeron haber encontrado una oportunidad de oro en 2015: invertir en Lavaplus Lavandería Especializada S.A.S., una supuesta empresa dedicada al lavado industrial de ropa hospitalaria.

La propuesta vino de dos médicos en apariencia confiables, Ivoris Bladislao Gutiérrez Vargas y Zaira Alejandra Velasco Nieto, quienes les prometieron una participación del 33 % en la sociedad.

La pareja no dudó: entregaron 150 millones de pesos en consignaciones y otros 4,5 millones en efectivo. Era, según dijeron los ahora condenados, el primer paso hacia un negocio rentable, con proyección, e incluso sentido social.

Pero el agua del lavado nunca llegó. Pronto, la pareja descubrió que no solo no eran socios legales de nada, sino que los números tampoco cuadraban. No había balances, no había dividendos, ni siquiera existía un acta de asamblea que los mencionara.

Y peor aún: Lavaplus parecía una fachada. Mientras esperaban respuestas, Gutiérrez y Velasco ya habían montado una nueva empresa: Lacost Lavandería Especializada de la Costa S.A.S., esta vez con Velasco como representante legal.

Los rastros del dinero apuntaban a esa segunda sociedad, lo que hizo sonar todas las alarmas. Lo que parecía un emprendimiento era en realidad un engaño bien calculado, una estafa disfrazada de inversión. En 2017, la pareja llevó el caso a la Fiscalía.

Después de años de proceso judicial, el Juzgado Quinto Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de Valledupar les dio la razón: condenó a los médicos a cuatro años de prisión por el delito de estafa agravada.

Sin embargo, la sentencia quedó en suspenso. El juez concedió la suspensión condicional de la pena, una figura que les permitirá a los condenados evitar la cárcel si cumplen con ciertas condiciones.

Para Roberto y Aura Isabel, esa parte del fallo no fue tan satisfactoria, pero al menos lograron que la verdad quedara escrita en un expediente judicial.