Trágica muerte por covid de una pareja de pastores que no se habían vacunado 

 

En el municipio de Campoalegre, Huila, sus habitantes lamentaron el fallecimiento de una pareja de pastores que desde hace más de 20 años dirigía la iglesia cristiana Cuadrangular, ubicada en el barrio Alfonso López.

Se trata de los pastores Álvaro Jiménez Peña, 61 años, y su esposa Nubia Quimbaya Losada, de 58, padres de 6 hijos, quienes murieron en cuestión de días tras haber soportado el contagio del Covid-19 que los sorprendió en su casa de Campoalegre.

“Ha sido doloroso tener a mis padres en una cama y despedirlos para siempre, pero estamos seguros que Dios nos fortalece y nos sustenta”, afirmó su hija Angy Lorena Jiménez.

Álvaro Jiménez falleció el pasado 23 de julio tras pasar 6 días en el hospital de Campoalegre y 20 más en la clínica Uros, de Neiva, donde permaneció intubado en la Unidad de Cuidados Intensivos, UCI.

“Mi papá ingresó el 29 de junio al hospital donde pasó 6 días y por complicaciones fue trasladado el 4 de julio a la clínica Uros de Neiva”, dijo su hija e insistió que “ya habían superado la enfermedad”.

Recordó que su papá nunca sufrió problemas pulmonares ni ninguna otra enfermedad y lo definió como un hombre sano, humilde y trabajador “que dedicó su vida a servir a Dios y a todas las personas”.

Lo que sí le molestaba a él era una arritmia cardiaca que lograba controlar con medicamentos naturales, pero en junio pasado fue necesario llevarlo al hospital por síntomas como malestar general en su cuerpo.

Unos días después de las exequias de Álvaro, por complicaciones de salud su esposa Nubia Quimbaya fue llevada, primero, al hospital de Campoalegre y de ahí la trasladaron a la clínica Uros donde falleció el 28 de julio en la sala de recuperación.
Su hija pudo visitarla y le dijo: “madre, tranquila, sus 6 hijos y 13 nietos la estamos esperando en la casa. Y ella me escuchaba y lloraba”.

David Jiménez, otro de los hijos, visitó a su padre en el hospital con quien aún consciente, hablaron de los planes de la familia y del servicio a Dios.

En esa oportunidad el pastor le dijo: “tan pronto salga de esa enfermedad vamos en familia a una finca de descanso que arriendan en el municipio de Rivera”.

A su mamá la visitó en la clínica de Neiva y un día notó cierto descuido en la atención “pues la nariz la tenía con flema y cuando reclamé le limpiaron las fosas nasales”.

“A los dos les llevamos medias antitrombo, pero se las colocaron 4 días después”, señaló.

Los hermanos Jiménez creen que sus padres no tuvieron atención oportuna en la clínica “pues notamos inconsistencias en la atención y cansancio en el personal de recursos humanos debido a la alta cantidad pacientes”.

Aseguraron que “faltó más amor para mis padres”.

Es importante señalar que ni Álvaro ni su esposa Nubia se aplicaron la vacuna contra el Covid-19 debido a la presencia de síntomas de la enfermedad y, además, su mamá presentó tos seca por lo que decidieron buscar ayuda médica en el hospital.

“Ellos tenían entre sus planes la vacunación, pero no se pudo”, aseguró David Jiménez quien aclaró que los sepelios en la iglesia cristiana Cuadrangular fueron normales, sin cremación de los cadáveres.

En tiempos de pandemia la recomendación de Angy Lorena es hacer deporte, comer saludable y tener en cuenta la medicina natural, pero también «es importante no consumir licor».

“Nadie está preparado para un golpe tan doloroso como la pérdida de los padres, pero nosotros en familia, tomados de la mano de Dios, vamos a seguir adelante”, afirmaron los hermanos Jiménez y agregaron que sus padres “sembraron la palabra de Dios en el corazón de muchas personas, y esa palabra dará fruto a su tiempo”. FABIO ARENAS  Tomado de ELTIEMPO