Esperando una mano

En una de las esquinas del mercado público de Valledupar, desde hace mucho pide ayuda este joven discapacitado en el Boulevard en condiciones infrahumanas por el sol que le toca soportar. No llega ahí sólo, alguien lo ubica en ese lugar, podría trabajar para alguien, tal vez su familia, tal vez es explotado, no se sabe. Pero el espera a los conductores que hagan el pare obligatorio del semáforo, siempre con la mano tendida, para su le depositen ayuda en una cacerola, lo hace sin tapabocas, sin autocuidado. Pero unas pocas monedas no son suficientes, se requiere una verdadera ayuda, tantas fundaciones de papel, tantos programas gubernentales y nada ha evitado el estado de este ser humano. Ojalá algún día alguien tenga piedad. Foto Hernando Vergara